Para mí al menos. El obispado me ha mandado una carta notificándome que ya no pertenezco a la Iglesia Católica. A partir de hoy corro el riesgo de arder en el infierno, pero yo creo que merece la pena.
Creo que ésto es algo que deberíamos hacer todos los ateos o creyentes descontentos con la jerarquía o funcionalidad de la Iglesia Católica, porque creo que se debe ser consecuente con lo que se cree. Si queréis saber cómo se puede dar uno de baja, os responderé encantada.
1 saludo y os deseo otro día feliz a vosotros también!