Si gran parte del éxito electoral de Obama en las elecciones presidenciales se debió a una campaña en redes sociales como facebook, el Tea Party ha encontrado una forma más revolucionaria de promocionarse: el formato reality show. Sarah Pallin pasa unos días en Alaska con su familia bajo la persistente mirada de las cámaras, el resultado: imagen de perfecta ama de casa, madre, esposa sufrida, mujer divertida, aventurera (hace canoa y escalada según explica Ramón Lobos en su blog) y amante de la naturaleza. Vamos que nos ha jodido porque lo tiene todo.
Aquí tenéis la muestra.
Lo mismo si esta mujer no le hiciese daño a nadie y se dedicase sólo a cocinar e ir de acampada y dejase la política hasta podría caer simpática. Bueno, tendría que dejar también el Club del Rifle, claro.