Todo está inventado. Truffaut ya habló del amor libre en esta película del 61, contando la enrevesada historia sentimental entre dos amigos, Jules y Jim, y Catherine, que trae a ambos de cabeza. Ella es una de esas mujeres espontáneas, caprichosas y orgullosas de ponderar lo bizarro de sus comportamientos, de esas que hoy están tan de moda en el cine indie o alternativo tipo 500 días juntos o Beginners. Y encima sitúa la acción a principios del siglo XX (por cierto me encanta que en los saltos temporales de la película quede patente el vuelco radical que dio la moda en esos años).
Parece que ésta y Los cuatrocientos golpes son piezas básicas para entender la nouvelle vague.
