Parece ser que hay un curioso tipo de personaje que se caracteriza por ser un niño de papá, friki de los ordenadores y muy engreído del que más vale mantenerse alejado porque tiene un joputa en su interior. Los retratos de Bill Gates y de Mark Zuckerberg en Piratas de Silicon Valley y La Red Social respectivamente muestran una serie de inquietantes paralelismos entre ambos.
Como filme, en el caso de La Red Social el resultado técnico y estético es mucho más limpio y cinematográfico.
Llama mucho la atención la caracterización de los personajes principales, apoyada en clichés de toda la vida para graduar la empatía que el espectador debe sentir hacia cada uno. Así, los hermanos denunciantes son dos repelentes niños vicente, Zuckerberg es pijo pero bicho raro y el amigo de Zuckerberg lleva el cuello de la camisa abierto y colores oscuros dando una imagen de empresario innovador del estilo que utiliza vodafone cuando lanza tarifas para autónomos.
La sorpresa de la película es Justin Timberlake, que resulta muy convincente haciendo de Sean Parker, que no sabemos cómo de contento está con la imagen que se da de él en la película, porque queda a la altura del betún.
En realidad la película no es demasiado crítica con el fenómeno facebook sino que se limita a contar una serie de hechos, y tampoco Zuckerberg queda demasiado mal parado pese a lo mal que se comporta con su amigo. No deja de ser una película que cuenta con el beneplácito del propio Zuckerberg y como digo no anima el debate de qué significa facebook como herramienta de comunicación social. Sólo da pie a una reflexión en la última escena, cuando sabemos que Erica Albright, ex novia de Zuckerberg humillada por él en Internet, se ha creado un perfil en facebook. En este sentido Piratas de Silicon Valley tiene menos pelos en la lengua, por decirlo así, y ni Bill Gates ni Steve Jobs la autorizaron en su momento.
